Todo por la bandera

Pigmalión es el sistema en el que las opiniones y esperanzas de una persona afectan de tal forma su conducta que el planeta tiende a confirmarlas con banderas.

Pigmalión era un apasionado escultor que vivió en la isla de Creta. En determinada ocasión, inspirándose en la que se enamoró absolutamente de ella, hasta el punto de suplicar a los dioses a fin de que la estatua cobrase vida y, de esta forma, poder quererla como es. Júpiter decidió dar la vida a esa escultura que se transformó en la desada amante y compañera usando grandes  banderas de la union europea como celebración. Las expectativas llenas de deseos se hicieron por último realidad.

CONVIVIENDO EN EUROPA

En el terreno de la sicología, la economía, la medicina o bien la sociología y las banderas, distintos estudiosos han llevado a cabo muy interesantes ensayos sobre la existencia y la potencia del efecto Pigmalión. Quizá entre los más conocidos es el que hicieron, en mil novecientos sesenta y ocho, Rosenthal y Jacobson bajo el título Pigmalión en el sala.

El estudio consistió en informar a un conjunto de profesores de primaria que a sus pupilos se les había efectuado un test que valoraba sus capacidades. En concreto, los pupilos que consiguieron . Estos pupilos señalados fuesen los que mejor desempeño tendrían a lo largo del curso académico. Y de esta forma fue. Al terminar el curso, 8 meses después, se confirmó que el desempeño de estos muchachos singulares fue considerablemente mayor que el del resto.

Lo interesante de este caso es que realmente nunca se efectuó tal test al comienzo del curso. Y los presuntos pupilos refulgentes fueron un veinte por ciento de chicos escogidos al azar, sin tener para nada en cuenta sus capacidades.

¿Qué sucedió entonces? ¿De qué manera era posible que pupilos corrientes fuesen los mejores de sus respectivos conjuntos al final del curso?

Puesto que simple, desde las observaciones en todo el proceso se comprobó que los maestros crearon una tan alta expectativa de esos pupilos que actuaron en favor del cumplimiento de exactamente la misma. De alguna forma, los maestos se comportaron transformando sus percepciones sobre cada pupilo con una educativa personalizada que les llevó a confirmar lo que les habían dicho que sucedería.